mujer pensativa

Para conseguir lo que se quiere

Cuando se tiene claro el destino, si te preparas bien, el camino se recorre con más aciertos.

Uno de los lugares más reconocidos en el mundo por su notable desarrollo turístico es España. Basta considerar que el país posee 30 aeropuertos de carácter internacional, a eso hay que sumarle más de 50 palacios dedicados a la realización de congresos y en materia de hoteles de calidad superior, se contabiliza una cantidad superior a los 16 mil. Sin duda una oferta considerable para una actividad que no deja de crecer en el mundo.

¿Qué es lo más importante para que un destino turístico tenga éxito?

Como en todas las cosas en la vida, todo se centra en un buen establecimiento del objetivo que se persiga. Lo cual debe sostenerse en los recursos con los que cuente ese destino, entre ellos se pueden mencionar los lugares naturales, históricos, para hacer deportes, negocios, religiosos, etc. Eso por un lado, porque por otro debe tenerse muy clara la infraestructura de servicios como, accesibilidad a través de vías, aeropuertos, puertos, hoteles, restaurantes, entre otros que puedan brindarle al visitante una experiencia como la que se promete.

 

¿De qué dependerá todo?

estadisticas

La respuesta es muy simple, dependerá del target o segmento escogido para que visite el destino. La capacidad creativa es otro elemento de gran relevancia, no solo para diferenciarse de la competencia y presentar una propuesta atractiva para los viajeros, sino para que, con los recursos existentes, lograr atraer visitantes.

Por ejemplo, pudiera pensarse que un hotel de montaña, rústico, sin electricidad, sin televisión ni Wi-Fi no podría dirigirse a un segmento empresarial porque no cuenta con la comodidades mínimas para ejecutivos de negocios; pero la realidad es que si el hotel se vende como un lugar en el que las empresas pueden enviar a sus ejecutivos a un lugar de desconexión total con el mundo en el que vive, no sonaría descabellada la propuesta e incluso con precios muy superiores a los de un hotel promedio en la ciudad.

La promesa es la de fortalecer el trabajo en equipo, con experiencias en la montaña que le ayuden a esos ejecutivos a vivir situaciones extremas, con las medidas de seguridad de rigor para que mejoren su capacidad en las toma de decisiones. La creatividad tiene un gran peso en ese éxito.

Otro enfoque, el traje y la corbata

hombre trajeado

Esencialmente, el hotel es visto como un lugar donde hospedarse, esa es la percepción más popular; pero en realidad en la actualidad, la sociedad va en busca de más cosas. Diversión, tecnología, decoración, gastronomía, etc., ya no es solo cuestión de un lugar para dormir. Vale destacar que muchos tienen visitantes que ni siquiera salen del recinto porque tienen tantas amenidades y paquetes todo incluido, que los mismos van a un destino y solo conocen el hotel en donde se hospedaron.

En atención al concepto más básico del hotel y no por ello menos importante, una habitación de hotel en Barcelona, uno de los lugares turísticos por excelencia de España, debe responder a las necesidades de los huéspedes, que cada día son más exigentes con la calidad y la diversidad. Por ello a la hora de pensar en hoteles para ejecutivos de negocios, hay que responder a sus demandas para poder alcanzar el éxito deseado.

Este segmento en particular tiene entre sus criterios la relación calidad-precio de lo ofrecido. Evalúa las recomendaciones de otros usuarios y además para ellos es muy importante la ubicación. El Ribera del Manzanares de Madrid o el Barcelona Princess cuentan con una gran reputación en los ejecutivos.

El Wi-Fi gratuito encabeza la lista de preferencias en una habitación para una habitación, baño completo, insonoridad, espacio suficiente, servicio diario de limpieza, aire acondicionado, un estupendo colchón y una magnífica iluminación. En esto pueden resumirse las necesidades que este grupo de clientes tiene, de manera que si se desea atenderlo e incrementar los ingresos, es solo cosa de ponerse a trabajar en estos aspectos.

Con más de 12 millones de euros al año, es un interesante pastel del que tener un buen pedazo podría hacer a un empresario hotelero muy feliz.