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Un día todo puede cambiar

El estar preparado es clave para aprovechar los momentos que se presentan.

 El día que Aldemaro Cortéz recibió su título como Ingeniero Mecánico, muchas cosas pasaron por su mente; pero hubo una que le produjo gran inquietud. Habiendo terminado la carrera y con un porvenir marcado por una alta competencia, se dio cuenta que si quería llegar lo lejos que había estimado llegar, esa formación que tenía no sería suficiente.

Su red de contactos no era muy amplia, siempre fue un estudiante reservado y aunque sus calificaciones eran buenas, en la universidad no era de tener muchos amigos. Sin embargo era una persona muy amigable, les caía bien a los demás y gracias a eso consiguió su primer empleo. No era un gran ingreso; pero para comenzar estaba más que bien. Mientras acompañaba a su padre a una visita médica —por un problema gástrico que este tenía— en la sala de espera, en vez de leer las acostumbradas revistas que colocan en los consultorios médicos, conversaron durante largo con otro cliente que también esperaba.

contemplando

Resultó ser el dueño de un gran parque de diversiones y estaban urgidos de un buen ingeniero, el joven Aldemaro se entusiasmó mucho, durante la conversación el señor le preguntó que si tenía experiencia, a lo que Aldemaró respondió con un por supuesto, estudié durante 4 años continuos, en la universidad, aquél hombre dio dos palmadas suaves sobre su hombro mientras reía con mucho gusto y le dio su teléfono para que lo llamara al día siguiente para una entrevista de trabajo, acompaño  la acción diciéndole, _así me gusta muchacho, esa es la actitud. Y antes de pasar a ver al médico se despidió felicitando al padre.

Durante 3 años trabajó y aprendió mucho en aquél parque; pero pensaba mucho en la forma como había conseguido el trabajo, ni siquiera había introducido el currículo en esa empresa, para la fecha de aquél afortunado encuentro llevaba más de 4 meses haciendo entrevistas y enviando currículos a varias empresas y no había conseguido nada. Durante su tiempo trabajando en el parque hablaba mucho con el señor Jack, así le decían todos, aunque su nombre era Nicola. Se hicieron grandes amigos y Jack lo trataba como a un hijo; pero un día producto de la afección de salud que tenía, no pudo ir al trabajo, jamás volvió a hacerlo.

Jack tenía dos hijas y no tenían ni idea de cómo manejar el negocio, siempre habían estado muy aisladas de él. Por recomendación de Jack, ellas ofrecieron a Aldemaro la dirección del parque y aunque pintaba como una magnífica oportunidad, Aldemaro sentía que no reunía las competencias para enfrentar tal responsabilidad. Durante sus años de trabajo él había introducido cambios en las atracciones que había dado muy buenos resultados, sus ideas sobre el negocio eran estupendas, tenía diseños de 2 nuevas montañas rusas y otras ideas que podían hacer que el parque triplicara sus ingresos en un año; pero el señor Jack no podía acompañarlo en sus iniciativas porque su salud mermaba sus fuerzas en ese momento.

señor jack

La oferta hecha por el señor Jack era por demás generosa, ofrecía 30% de los beneficios anuales, bonos por productividad trimestrales y un sueldo mensual lo bastante atractivo como para que no dijera que no. Envió con sus hijas un sobre con un mensaje para el joven que decía: Ante la pregunta de si aceptarás el cargo que te ofrezco, se que tendré esto como respuesta: por supuesto, estudié durante 4 años continuos, en la universidad. Ja ja ja…Y como requisito indispensable para ejercer el cargo de presidente de la empresa deberás tomar un Máster en una Escuela de Negocios para que lleves adelante el proyecto de las 2 montañas rusas y las otras atracciones, en este máster te enseñarán cómo dirigir, cómo conseguir el financiamiento en mejores términos y como relacionarte para llevar nuestra marca a otros lugares del mundo.

El señor Jack, nunca pudo ver al joven Aldemaro graduarse en la escuela de negocios, desde el día que dejó de ir a trabajar no aceptó que nadie le visitará hasta que murió.

Hoy en día Aldemaro es un gran empresario que supo aprovechar lo que aprendió en la escuela de negocios y cuenta con una red de franquicias del parque en 5 ciudades importantes del mundo, ahora posee el 50% de las acciones y se casó con Adriana una de las hijas del señor Jack, con quien ya tiene dos niñas.